Las consecuencias del alcoholismo pueden ser físicas, psicológicas y sociales, y son más graves cuanto más frecuente es el consumo, tanto en adolescentes, como en jóvenes y adultos. Beber demasiado en una sola ocasión o frecuentemente puede tener serios efectos perjudiciales en tu salud.
Actualmente es especialmente preocupante en los jóvenes, los cuales han aumentado el consumo de alcohol en los últimos años.
La adicción al alcohol, o alcoholismo, se diagnostica médicamente como una enfermedad que se manifiesta con el uso frecuente del alcohol, a pesar de las repercusiones negativas y riesgos que tiene en la vida de las personas.
Las consecuencias sociales y daños según la OMS son claras: al año mueren en el mundo 3,3 millones de personas debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones. Solo en Estados Unidos y Canadá, el abuso del alcohol causa más de 100,000 muertes al año. Es la principal causa de muerte en adolescentes debido a los accidentes en carretera.
Otros coste sociales son:
- Perjudica las relaciones sociales primarias, como la familia.
- Costes económicos millonarios al año, tanto del estado como de las personas que gastan demasiado en alcohol.
- Pérdida de productividad laboral.
- Asaltos sexuales a personas ebrias.
- Violencia: el consumo excesivo de alcohol esta relacionado con la violencia de pareja.
En cuanto a las consecuencias psicológicas son varias: afecta a la toma de decisiones, perdida de auto control, perdida de auto conciencia, perdida de apetito, depresión, ansiedad y violencia en las relaciones de pareja.
Una persona sería alcohólica si cumpliese los siguientes patrones:
- No poder mantenerse 2 días seguidos sin beber.
- No poder controlarse cuando se comienza a beber.
- Necesitar el alcohol para enfrentar las exigencias de la vida.
La mayoría de los adultos no experimentará efectos perjudiciales con pequeñas cantidades de alcohol al día. Por ejemplo, una pequeña copa de vino o una lata de cerveza. Este nivel de consumo puede incluso disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular y demencia.
Los efectos a corto plazo al beber demasiado difieren dependiendo del peso de la persona, otras condiciones físicas y si consume o no en ayuno. Aunque al principio los efectos son agradables, pasado un tiempo llega la descoordinación, pérdida de memoria y de visión… Por otra parte, estos efectos a corto plazo puede ser aún peores si el alcohol se consume junto a otras sustancias psicoactivas.
El consumo excesivo a largo plazo de alcohol causa la muerte de células cerebrales, lo que puede conducir a trastornos mentales, así como un menor nivel de función mental o física.
El daño hepático causado por el alcohol puede resultar en cirrosis, una condición médica severa que puede requerir un trasplante de hígado. Además, se puede desarrollar pancreatitis, una grave inflamación del páncreas.